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Origen de los seguros
Como todos sabemos, el seguro se puede definir como una protección para reducir o eliminar el riesgo de pérdidas económicas mensurables que pueda sufrir un grupo de personas físicas o morales, expuestas por igual a los mismos peligros, y quienes, por medio de un sistema equitativo de contribuciones, podrán resarcir el daño sufrido por cualquiera de ellos. La función primordial del seguro entonces es reponer el costo de una pérdida de vida a causas fortuitas, y su propósito es repartir este costo, que normalmente correspondería a un solo individuo entre un grupo numeroso sujeto a las mismas contingencias.
El origen del seguro es remoto; idearon instituciones afines babilonios, asirios, fenicios, hebreos, griegos y romanos. El seguro marítimo, imprescindible en el comercio moderno fue desarrollado por venecianos y lombardos. Estos últimos lo introdujeron en el siglo XV en Inglaterra, donde habría de fundarse, en 1668, la renombrada firma aseguradora Lloyd's de Londres. También fueron los ingleses los que, al parecer, expidieron la primera póliza de seguro de vida, a favor del comerciante William Gybons, en el año de 1583.
Por otra parte la primera compañía de seguros de vida de que se tiene noticia fue la Amicable Society for a Perpetual Assurance, fundada también en Londres, en 1705.
Tomado de la Enciclopedia Barsa, Tomo XIII, página 304
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Importancia de los seguros
Casi todos nosotros hemos conocido a personas jóvenes y adultas cuyas brillantes carreras han sido interrumpidas por accidentes y hechos fortuitos que en tiempos pasados solían atribuirse a la casualidad o a la mala suerte. Hoy se sabe que muchos de tales hechos se deben a causas definidas que pueden evitarse. Hasta principios del siglo XX los obreros que sufrían accidentes de trabajo quedaban desamparados. Si resultaban incapacitados para ganarse la vida, sus familias pasaban grandes miserias. Afortunadamente hoy se cuenta con sistemas de seguridad para prevenir estos accidentes y compañías aseguradoras que compensan económicamente al accidentado o a sus descendientes.
Así, gracias a los seguros, una viuda y sus hijos tienen más probabilidad de salir adelante cuando se presenta la muerte prematura del jefe de familia, quien en la mayoría de los hogares es el único sustento de la familia.
Los seguros pueden clasificarse en dos categorías principales:
En el primer caso, el propósito es asegurarse contra la pérdida de ingresos y gastos importantes que pudieran sufrir el asegurado o sus familiares a consecuencia de enfermedad, accidente, invalidez o muerte. En el segundo caso, se pretende proteger el patrimonio y nivel de vida contra daño o responsabilidad debidos a fenómenos naturales o actos y omisiones de individuos. O sea que todos los seguros protegen contra hechos contingentes, salvo el de vida que ampara contra un hecho cierto (la muerte), pero cuya fecha es indeterminada.
El seguro es objeto de un contrato que consta de un documento llamado póliza por el que una empresa Aseguradora se compromete, mediante el pago de un monto o prima previamente convenida y durante un tiempo determinado, a resarcir los daños causados por pérdida o daños ocasionados en la persona o bienes del asegurado a éste mismo o a sus beneficiarios. O sea que la persona que se asegura, adquiere por este mismo hecho, la garantía de que en caso de un siniestro, éste tendrá medios (hasta por la suma asegurada) para reponer los daños causados.
En el caso de accidentes el asegurado recupera la mayor parte de los gastos ocasionados por el siniestro y en ocasiones recupera su condición física y evita la muerte prematura, como ocurre en caso de enfermedades y accidentes graves. En muchos de estos casos gracias a su seguro tiene posibilidad de recibir la atención médica y hospitalaria que se requiera.
Es cierto que gracias a la investigación técnica y científica entre otras, se ha logrado disminuir los riesgos de contraer enfermedades y accidentes, tal es el caso de los frenos antiderrapantes en los automóviles, lentes de alto impacto, cinturones de seguridad, jeringas desechables, tapas de frascos medicinales a prueba de niños y así podríamos pensar y anotar muchísimos más; sin embargo, todavía los accidentes y las enfermedades se presentan cuando menos los esperamos.
Conviene que platique con su asesor de seguros con regularidad para que él pueda conocer sus índices de riesgo y lo pueda asesorar buscando las mejores coberturas y condiciones al menor costo para usted. O si lo prefiere platique con nosotros.
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